miércoles, 10 de septiembre de 2008

Cómo salir en Olavarría.

Salir a la noche en nuestra ciudad encierra ciertas ritos y peculiaridades, quizás incomprensibles para los foráneos. Actualmente (y no se sabe por cuánto tiempo más) el fin de semana olavarriense se configura de la siguiente manera:
- Jueves: no se sabe por qué si al otro día se trabaja, pero si no querés estar out, tenés que hacer una pasada por los cantobares de dos confiterías céntricas. Llevá bastante plata, porque además de la entrada, la noche es larga y tendrás que consumir.
- Viernes: ¡Por fin llegó! Suponés que si ya es finde, las confiterías y boliches estarán abarrotados, pero no te mandes para ninguno, si no querés quedarte charlando con el barman. Hoy, la “onda” del viernes es ir a un pub y luego a un boliche, ambos de una localidad serrana cercana. El remis no te conviene, y colectivos a esa hora no hay, así que soborná a tu amigo con auto para que te lleve y se abstenga de tomar esa noche, si acaso fuera posible, claro. Vas a poder bailar y salticar a gusto, aunque no te abstraigas: las miradas también tocan.
- Sábado: ¿Qué hacer si tus amigos/as y vos ya cenaron, se charlaron todo, jugaron a la Play o terminaron de ver la peli? Pues quedarse mirándose las caras hasta las 2 de la mañana, porque la previa en el pub de moda empieza a esa hora. Si llegás muy temprano, la noche se hará eterna. Pero a las 2.30 ¡ya está todo lleno! Y no quedará otra que estar parado. No seas amargo/a y compartí asiento con alguien a quien ni conocés; soportá estoicamente empujones, codazos y quemaduras de cigarrillo sin inmutarte. Es que, sin querer, todos nos volvimos solidarios. Y después dicen que la juventud está perdida… Para las 4 y pico, la música te va a aburrir y tus pulmones no serán capaces de resistir más humo. Enfilá entonces para el boliche. Ya es tarde, y la entrada se encarece cuanto menos tiempo estás. Pero igual, a esa hora, no te queda mucho resto para dilemas existenciales. Además, hace tanto que no bailás como la gente. Como la gente hoy: apretado/a y a las patadas. Así que… ¡seguí la fiesta, hasta que salga el sol! O al menos hasta las 6.30. Total, ¿quién te quita lo (no) bailado?

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