Ahora que los días están más lindos y no somos tan frecuentemente castigados por el invierno olavarriense (que va de abril a noviembre), nada mejor que un poco de contacto con la Madre Naturaleza. El cemento abunda, pero la bendición de un arroyo en el medio de la ciudad obligó a poner un toque de verde a lo que de otra manera hubiese sido gris uniforme. Y entre los varios parques, el Mitre sin dudas está al tope de los rankings.
Pese a su vasta extensión, la población suele concentrarse en zonas delimitadas y deja desiertas otras, tal como sucede en los bares nocturnos de la ciudad. Al igual que en la ya descripta plaza, y posiblemente en la futura peatonal, hay diferentes elencos estables que se apropian de un sector del preciado vergel.
Si se busca tranquilidad, de Coronel Suárez hasta la Belgrano entonces. Antes está la Plaza Aguado, pero aquí la calma se torna desolación, de no ser por los habituales deportistas o algún acto patrio de turno. Los domingos para la juventud van de la Belgrano hasta la Necochea, y un poco más allá. Pasada la Sargento Cabral, los límites se desvanecen y existen altas probabilidades de terminar en el piso atropellado/a por bicicletas, triciclos y monopatines. Es una señal: llegaste demasiado lejos. Una vez definido tu grupo etario y tu humor, no hay demasiadas claves. Sólo tirarte, disfrutar, y no olvidar el mate. Ni la lona, porque el pasto seco también ensucia —y se pega—.
Pero el parque no sería “El Parque” si no fuera responsable de al menos el cincuenta por ciento de las parejas de por aquí. Ese valor extra ofrece una oportunidad imperdible para conocer gente y luego llevarla a comer helado a la Estatua de la Libertad una vez que el noviazgo está consolidado. Para iniciar el romance, lo fundamental es no olvidar al perro. Puede ser propio o prestado, pero sí o sí de raza. El acercamiento entre tu mascota y la de tu pretendido/a será la excusa perfecta para iniciar el diálogo y casi casi es garantía de éxito. Es que el parque no ganó su reputación porque sí. Aún tras períodos de censura, sequía y contaminación, todos sabemos que el Mitre fue, es y será escenario del amor y la amistad en todas, todas, sus manifestaciones.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
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