miércoles, 10 de septiembre de 2008

Cómo no perderse en el barrio CECO.

Me pongo a pensar y descubro que locos hay muchos pero genios incomprendidos también. Llego a esa conclusión luego de meditar sobre un tema que a primera vista parece no guardar relación. Pero, en verdad, quién mas incomprendido que aquel desconocido —al menos para mí— genio del urbanismo que diseñó el trazado de las calles del barrio CECO. Quién sabe qué pasó por la mente de este señor (o señora), qué complejo, trauma o encubierto sadismo lo movilizó para hacer de un complejo habitacional un complejo laberinto. Discutible para algunos, difícil para todos, no son muchos los que pueden dominarlo, pero nadie sabe cómo explicarlo, cómo enseñar a un forastero a transitar por sus enigmáticos trayectos plagados de callejones sin salida.
Doblá a la derecha, en la esquina hay un mercadito, cruzá, ¿ves la casa con el aro de básquet? Bueno, contás tres casas, doblás y enfrente vivo yo”. Innumerables veces hemos escuchado estas y otras instrucciones en vano. Por eso, para empezar, nada como tantear el terreno. Es recomendable gastar un peso más (más precisamente, $1.40) y abordar el 500. Hacer un reconocimiento del campo ayudará a quitar el miedo y preparará para el próximo desafío, la excursión a pie o en bicicleta (por suerte, las calles son doble mano, o así parece).
Una vez decididos a dar este paso, se aconseja dirigirse al kiosco más cercano y recurrir a alguno de los “baqueanos”. Ellos darán una idea sobre si estás próximo a tu destino o del otro lado. Atentti, si el kiosquero no conoce el apellido, es probable que estés en el lugar equivocado. El CECO es grande: es hora de seguir recorriendo hasta la otra punta del barrio.
Pero para no dejar nada librado al azar, se sugiere asimismo ir casa por casa hasta elaborar un plano que servirá para futuras visitas. De lo contrario, sólo sabrás llegar a lo de tu tía Anita, y volverás a la ignorancia si deseás pasar por lo de otro “cecocense”.
No obstante, más allá del esfuerzo propio, sería bueno que la Municipalidad dicte un curso acelerado sobre el tema. Mientras tanto, agradezco a todos los nativos del CECO, por la paciencia y amabilidad que han tenido todos estos años al guiar, una y otra vez, a remiseros y desorientados.

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